Japón


En líneas generales el archipiélago japonés aparece como una gran
cordillera asiática sumergida bajo las aguas en gran parte y de la que
solamente emergen las cumbres. La cadena montañosa, a modo de espina
dorsal, describe un gran arco cortado frecuentemente por líneas de
fractura que dan entrada a brazos de mar, golfos e innumerables islas.
Se destaca una fractura longitudinal paralela a los Alpes nipones, la
llamada Fosa Magna, que se interpone entre la costa y los mas elevados
picos montañosos. En la base de esta cubeta gigante se asientan las
llanuras de Kioto, Osaka y Nagoya. A lo largo de las fallas han surgido
cuatro islas: Hokkaido o Yeso, Hondo o Nipón, Shikoku y Kyushu.
El archipiélago japonés está separado del continente asiático por
un mar poco profundo: el mar del Japón. Las costas orientales, en
cambio, están bordeadas por profundas fosas marinas, que llegan hasta
los ocho mil metros. Todo este conjunto de islas e islotes forman el
estado Nipón, monarquía hereditaria constitucional, que tiene una
extensión de 372313 kilómetros cuadrados. Como resultado de la segunda
guerra mundial, Japón cedió a la Unión Soviética la mitad sur de la
isla de Sajalin (la parte norte ya pertenecía ala URSS) y el archipiélago de las Kuriles. Las islas Ryukyu, entre el archipiélago japonés y
Formosa, quedaron en 1945 bajo la administración fiduciaria de Estados
Unidos, que las restituyeron oficialmente a Japón el 15 de mayo de
1972.
La isla de Hondo comprende por si sola las dos terceras partes de
la superficie total del imperio japonés. Sus más altas montañas son
volcanes cubiertos de nieve, como el Fujiyama (3770 m), el monte
sagrado del Japón. Más de cincuenta de ellos están en plena actividad y
sus lavas recubren una cuarta parte de la superficie total de esta
isla. Japón es también uno de los países más azotados por los terremotos.
Las estrechas llanuras japonesas forman una especie de guirnalda a
lo largo de sus costas. La presencia de altas montañas al borde del mar
y  la escasez de llanuras son las principales características del
paisaje japonés.
El archipiélago japonés es uno de las regiones más lluviosas de
Asia. El norte de la isla Hokkaido (Yeso) corresponde a la latitud de Terranova, el sur de la isla Kyushu a la del delta del río Misisipi. Entre el
norte y el sur del Japón existe el mismo contraste climático que se da
entre la provincia canadiense de Quebec y el estado norteamericano de
Luisiana.
Hokkaido y el norte de Hondo conocen temperaturas inferiores a los
cinco grados bajo cero. Durante cinco meses invernales las casas están
blanqueadas por la nieve y no se puede circular mas que en trineo; este
clima frío aun se agudiza más, debido a los efectos de la corriente
fría de “Oya-Sio”, que difunde alrededor de estas dos islas aguas
polares cargadas de bloques de hielo. Las montañas de las dos regiones
mencionadas están recubiertas por bosques.
El sur de la isla de Hondo tiene un clima templado con tendencia a
temperaturas más elevadas. No obstante, los inviernos son más fríos en
las costas del mar de Japón que en las del océano Pacífico, pues entra en
éstas una corriente cálida, la del “Kuro-Sio”, hace llegar aguas
tropicales que caldean las costas sudorientales de la isla de Hondo.
En Shikoku y Kyushu predominan los inviernos de suaves temperaturas. La vegetación recuerda a la de China del Sur: bosques de cedros
y de bambúes en las montañas, arbustos en las colinas y arrozales o
cañas de azúcar en las llanuras.
La abundancia de lluvias, origen de numerosos ríos cortos e
impetuosos, da lugar a regiones forestales en consonancia con el clima.
Los recursos mineros del país son escasos. Los yacimientos
carboníferos, ni abundantes ni óptimos, se encuentran en Kyushu, Hondo
y Hokkaido; el hierro adolece de los mismos defectos y por estas
circunstancias el ramo de la siderurgia depende de la importación.
El petróleo no puede abastecer las necesidades nacionales; los
yacimientos más importantes están en el noroeste del país, en Honshu y
a lo largo de la costa del Pacífico. En cambio abundan los yacimientos
de cobre y de azufre. Se extraen cantidades apreciables de oro, plata,
plomo, cinc y estaño.
Japón posee la industria más poderosa de Asia y una de las más
eficientes del mundo. La principal dificultad reside en la falta de
materias primas (pues solamente abundan las piritas, el azufre y el
cobre) y en la limitación de las fuentes de energía. La siderurgia
adolece de la escasez de hierro. Conserva su prestigio la antigua
industria artesana, que sigue produciendo pequeñas cantidades de
porcelanas esmaltadas, esculturas de marfil, cofres barnizados, tejidos
de seda bordados, etc. Mucho más importante que la anterior es la
industria moderna constituida por grandes complejos fabriles.

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