2011, 11-M 14:46 TERREMOTO EN JAPÓN (9,0 Richter)

madre

Tokio, 2011 12 marzo 04:45 L. Rabasco

Por casualidad estaba la radio conectada cuando el locutor de la NHK en los estudios de Shibuya anunciaba nervioso las sacudidas del  terremoto, al instante comenzamos a sentir los primeros temblores en Narusedai (unos 27 km al sur). Al principio no tan fuerte pero persistía y subía de intensidad. En Japón estamos “mal” acostumbrados a sufrir periódicamente terremotos de intensidad media (4 según la escala Richter ). La duración y la intensidad creciente nos hizo temer por la estabilidad del edificio  y  salimos corriendo afuera, bajando las escaleras nos dábamos perfectamente  cuenta de  que este terremoto no sería uno más. Al salir fuera del edificio nos sentimos un poco aliviados aunque  estábamos a punto de presenciar los embates más intensos: En la calle los temblores se intensificaron hasta el punto de que la gravedad  pareciera distorsionarse, era difícil permanecer erguido y todo se movía. Las alarmas de varias motocicletas aparcadas comenzaron a sonar. Las madres salieron corriendo con sus pequeños.  Los ancianos que también viven aquí apenas pudieron abandonar sus casas. Los cables eléctricos se zarandeaban,  la calle parecía tener ondulaciones, los edificios se contorsionaban y las farolas vibraban. Se sentía de fondo un ruido o zumbido que dificultaba oír lo que algunos decían. En total  junto a otros vecinos que también habían huido, pasamos entre uno o dos minutos en el centro de la calle mirándonos sin saber qué hacer. Aunque aturdidos por el miedo, intuíamos que un terremoto de tal magnitud habría de tener graves consecuencias. Cuando cesaron los fuertes movimientos, nos dirigimos al colegio que es el área de evacuación y esperamos allí mientras la tierra seguía temblando a intervalos.

Estamos en Naruse,  al Sur de Tokio, muy cerca de la base de la U.S. Air Navy de Atsugi. Alrededor de las 16 horas comenzaron a aproximarse varios aviones de vuelos comerciales seguramente desviados al control de las bases militares americanas (Atsugi, Yokota). Eran aviones de gran tamaño en vuelo rasante que nunca antes  habíamos visto por esta zona a semejante baja altura y que nos daban a entender la anormalidad de la situación, aunque todavía no podíamos  sospechar  la magnitud de las consecuencias catastróficas. Permanecimos allí sin poder escuchar o ver noticias de ningún medio.

A las 17:00  todavía algunos niños trataban de jugar en el campo del colegio sin poder disimular su preocupación. Algo después algunos padres  regresaron como pudieron,  incluso  corriendo,  para encontrar a sus familias.

 

En este momento  son las 04:14 del 12 de marzo y continúan las réplicas en distintos lugares del norte y centro de  Honshu con intensidades considerables (6 grados Richter ).

Aunque muy fría, es una noche despejada, se pueden ver con claridad las estrellas y la luna creciente que coincidió a su paso por el cenit con el terremoto. El sol y la luna estaban aproximadamente en cenit cuando ocurrió el terremoto, muy posiblemente la suma de sus fuerzas hizo que los maremotos coincidieran con la pleamar.

Los teléfonos móviles no funcionan desde el primer momento. Muchas personas no han podido regresar a sus hogares y siguen incomunicadas en las ciudades. Fuera hace un frío intenso, hoy nadie duerme en Japón. La radio y la televisión no cesan de informar. Hay preocupación por el estado de algunas centrales nucleares. Las tiendas que abren 24 horas han quedado desabastecidas de alimentos en poco tiempo. Muchos circulan con sus automóviles  intentando regresar a casa o rescatar a sus amigos y parientes aislados, pero las principales vías estarán atascadas. Las réplicas continúan.

 

Día 12 de marzo por la mañana. Hemos pasado casi toda la noche fuera del edificio, sin dormir temiendo las réplicas que están siendo muchas e intensas. En el apartamento encontramos las estanterías y varios objetos caídos.

Durante la siguiente semana apenas hemos podido dormir más de tres horas seguidas al día. Hemos dormido vestidos y preparados para salir en cualquier momento. Creo que como muchos, también en algún momento y contrariamente a las costumbres de Japón, hemos preferido permanecer dentro del apartamento con los zapatos bien calzados por si acaso.

Ante las graves noticias, impera una tensa calma y se empieza a notar  ansiedad por acaparar alimentos. El que ha podido se ha marchado, sobre todo muchos extranjeros han huido al sur o han abandonado Japón alertados por sus embajadas. En el caso de los españoles, me consta que la embajada no ha contactado con muchos nacionales residentes, contrariamente a lo que declaró el embajador según diversos medios.

 

La  semana posterior al gran terremoto y tsunami:  Creciente cifra de víctimas, cierre de los transportes y vías de comunicación, desabastecimiento en los supermercados, cortes en el suministro eléctrico;  crisis nuclear,  miedo a la contaminación radiactiva y cuarentena  …

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